Cesarea inesperada

Bárbara creía que su parto era un caso de manual: esperó a que sus contracciones se sucedieran cada siete minutos antes de llamar a su esposo al trabajo. Él la ayudó a respirar y a caminar durante los dolores hasta que las contracciones se dieron cada cinco minutos; entonces fueron al hospital.

"El médico me sorprendió al decirme que yo tenía alta la tensión arterial y que le preocupaba la posibilidad de que el bebé tuviera meconio en los pulmones -dice Bárbara-. Recomendó practicar una cesárea."

Como la mayoría de las futuras mamas, el ginecólogo había preparado a Bárbara para la posibilidad de que el parto no fuera vaginal. Pero ella no creía que pudiera sucederle.

"Mi esposo y yo queríamos que el bebé naciera naturalmente -dice-. Pero pronto comprendimos que su seguridad estaba por encima de todo."

Una hora y media después de su ingreso en el hospital, nació la bebé, por cesárea. "Inmediatamente la pusieron en brazos de mi esposo. ¡Nació sana y muy bien! Entonces comprendí que una cesárea no era gran cosa. Fue lo mejor para la bebé y no he vuelto a preocuparme por eso."

El consejo de Bárbara para pasar por una cesárea inesperada:

  • Sea positiva desde el comienzo. "No me preocupó someterme a la cesárea porque pensaba, antes que nada, en la salud del bebé." No deje que nadie la haga sentir culpable.
  • Piense positivamente. No dé por seguro que sus partos futuros tendrán que ser por cesárea. "Me sentí muy complacida cuando el médico me dijo que tenía grandes posibilidades de que mi próximo hijo naciera vaginalmente", dice Bárbara.
  • Deje que el personal del hospital le busque una postura cómoda para amamantar. "Como estaba realmente dolorida por la incisión, no podía usar la posición de cuna, pero las enfermeras me mostraron la posición del balón de fútbol, que da buenos resultados. También descubrí que amamantar en la cama me salvaba la vida."
  • Trátese bien. "No sospechaba que el dolor de vientre me haría tan lenta. Levantarme del sofá era doloroso. Tuve que aprender a pedir ayuda."
  • Diga claramente a sus familiares lo que necesita. "Nos resultó difícil explicar a la gente que, en realidad, lo que necesitábamos era ayuda para limpiar, preparar la comida y lavar la ropa, para poder así atender nosotros mismos a la niña."